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Odontología General

La primera visita del niño al dentista

La primera visita del niño al dentista

La primera visita de un niño al dentista es uno de esos momentos que los padres suelen posponer sin saber muy bien cuándo es el momento adecuado. Sin embargo, cuanto antes se inicie esa relación con la consulta dental, mejor será para la salud bucal del pequeño y, sobre todo, para que crezca sin el miedo que tanto condiciona la vida dental de muchos adultos. Aquí te explicamos todo lo que necesitas saber.

¿Cuándo hay que llevar al niño al dentista por primera vez?

La recomendación generalizada de las sociedades de odontología pediátrica es acudir entre los 12 y los 18 meses de vida del niño, o en cuanto aparezca el primer diente de leche. Esta primera visita no suele implicar ningún tratamiento; es una toma de contacto en la que el dentista revisa el desarrollo de la dentición, evalúa los hábitos de higiene del bebé y resuelve las dudas de los padres. Esperar a los tres o cuatro años, como hacen muchas familias, puede dejar sin detectar problemas que se resuelven mucho más fácilmente de forma temprana.

Qué ocurre en esa primera visita

El objetivo es que el niño conozca el entorno de la consulta de forma positiva. El dentista realizará una revisión visual de los dientes erupcionados, comprobará el frenillo lingual y labial si hay signos de que puede afectar al desarrollo, y hablará con los padres sobre hábitos de succión, lactancia y técnicas de cepillado. En muchos casos, la visita dura apenas quince o veinte minutos y termina con el niño recibiendo un pequeño regalo para que el recuerdo sea agradable.

Cómo preparar al niño en casa

La actitud de los padres antes de la cita es determinante. Algunos consejos para llegar con buen pie:

  • Hablar de la visita con naturalidad, sin dramatismos ni frases como «no te va a doler» que insinúan que podría hacerlo.
  • Jugar en casa a «revisiones de dientes» con un espejo y una linterna para que el niño se familiarice con la idea de que alguien le mire la boca.
  • Evitar trasladar al niño el propio miedo al dentista si los padres lo tienen; los niños son muy perceptivos.
  • Elegir una hora en la que el niño esté descansado y de buen humor, no a primera hora de la mañana si tarda en despertar o justo antes de la siesta.

Los dientes de leche también importan

Una creencia extendida es que los dientes de leche «no son importantes porque se cambian». Nada más lejos de la realidad. Los dientes temporales mantienen el espacio para los definitivos: si se pierden prematuramente por caries, los dientes vecinos se desplazan y pueden provocar problemas de espacio para los permanentes. Además, una caries de leche duele igual que una de diente adulto, y una infección en un diente temporal puede afectar al germen del diente definitivo que hay justo debajo.

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Con qué frecuencia deben ir los niños al dentista

Una vez establecida la primera revisión, la pauta habitual es acudir cada seis meses. Esta frecuencia permite detectar problemas en fases muy iniciales, aplicar flúor profesional si se considera necesario y reforzar los hábitos de higiene a medida que el niño crece. En niños con mayor riesgo de caries —por dieta, falta de higiene o predisposición genética— el dentista puede recomendar visitas más frecuentes o tratamientos preventivos adicionales como los selladores de fisuras.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que los dientes de leche salgan torcidos? En muchos casos, sí. La posición definitiva depende del crecimiento de los maxilares y de la erupción de los dientes permanentes. Si la desviación es muy marcada o los dientes definitivos también parecen torcidos, el dentista valorará cuándo derivar al ortodoncista.

¿Puedo cepillar los dientes de mi bebé antes de que salgan? Sí. Antes de la erupción se puede limpiar la encía con una gasa húmeda o un dedal de silicona para acostumbrar al bebé a la higiene bucal y mantener la zona libre de bacterias.

¿Qué hago si mi hijo llora en la consulta? Es una reacción absolutamente normal, especialmente en los más pequeños. Un dentista pediátrico o con experiencia en atención infantil cuenta con técnicas específicas para manejar esta situación sin que se convierta en una experiencia traumática.

No esperes a que aparezca un problema para que tu hijo conozca al dentista: agenda ya su primera revisión general y ponle en el camino de una salud bucal para toda la vida.

Escrito por

Soy Dentaria

Especialista dental del equipo Soy Dentaria.

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