La ortodoncia con brackets es el tratamiento clásico y más versátil para corregir la posición de los dientes y la mordida. Consiste en pequeñas piezas (brackets) que se adhieren a cada diente y se unen mediante un arco que, al activarse periódicamente, ejerce una fuerza controlada que los mueve hasta su posición correcta. Existen distintos tipos: los brackets metálicos, los más resistentes y económicos; los cerámicos, del color del diente; y los de zafiro, transparentes y muy discretos. Es la opción ideal para resolver desde casos sencillos hasta maloclusiones complejas, en niños, adolescentes y adultos. El tratamiento medio dura entre 18 y 24 meses según la complejidad de cada caso.