Si has iniciado un tratamiento con alineadores transparentes o estás a punto de hacerlo, es probable que tu ortodoncista haya mencionado los ataches. Estos pequeños elementos generan muchas dudas: ¿por qué son necesarios?, ¿se notan?, ¿duele ponerlos? Vamos a aclarar todo lo que necesitas saber sobre ellos.
Qué son los ataches dentales
Los ataches son pequeños botones de resina composite —el mismo material blanco con el que se hacen los empastes estéticos— que el ortodoncista adhiere a la superficie de determinados dientes. Su color se elige para que se mimetice con el esmalte, por lo que son prácticamente invisibles a simple vista, especialmente una vez colocado el alineador encima.
Para qué sirven exactamente
Los alineadores actúan aplicando presión sobre las superficies lisas de los dientes. Sin embargo, algunos movimientos dentales —rotaciones, intrusiones, extrusiones— requieren fuerzas en direcciones o ángulos que una superficie plana no puede generar de forma eficiente por sí sola. Los ataches, al sobresalir ligeramente del diente, crean un punto de apoyo geométrico que permite al alineador ejercer esa fuerza de manera más precisa y efectiva.
Cómo se colocan y si duele
La colocación de los ataches es un procedimiento sencillo e indoloro que no requiere anestesia. El ortodoncista limpia y acondiciona la superficie del diente, coloca una pequeña plantilla —normalmente el propio alineador de posicionado— y aplica la resina en los puntos indicados por el plan digital. Después, se fotopolimeriza con una luz especial y se pule. El proceso completo suele durar menos de 30 minutos para todos los ataches del plan.
¿Todos los pacientes necesitan ataches?
No. Casos simples con movimientos mínimos pueden resolverse sin ellos. La necesidad de ataches y su número y ubicación dependen de la complejidad del caso y de los movimientos planificados. Tu ortodoncista lo determinará durante el diagnóstico y lo comunicará antes de comenzar el tratamiento.
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Ver clínicasCuidados durante el tratamiento
Los ataches son resistentes para las funciones cotidianas, pero hay que tener en cuenta algunas precauciones:
- Evita morder objetos duros o crujientes directamente sobre las zonas donde están colocados.
- Cepilla con suavidad alrededor de cada atache para evitar la acumulación de placa en sus bordes.
- Si uno se desprende antes de lo previsto, avisa a tu ortodoncista; en muchos casos deberá reponerse antes de avanzar a la siguiente fase.
- Ciertos alimentos muy pigmentados pueden teñir ligeramente la resina con el tiempo, aunque al estar cubiertos por el alineador el riesgo es bajo.
Preguntas frecuentes
¿Se pueden ver los ataches cuando uno habla o sonríe? Son muy discretos gracias a que su color se adapta al del esmalte, pero en condiciones de mucha luz y en distancias cortas pueden apreciarse pequeñas protuberancias. Aun así, son mucho menos visibles que los brackets metálicos convencionales.
¿Cómo se retiran los ataches al final del tratamiento? El ortodoncista los elimina con una fresa de pulido de baja velocidad en pocos minutos. El esmalte no sufre daño si el proceso se realiza correctamente, y la superficie queda lisa y brillante.
¿Los ataches hacen que los alineadores sean más difíciles de retirar? Sí, al principio puede costar más sacarlos. Con la práctica se aprende la técnica correcta —tirar desde la parte posterior hacia adelante— y el proceso se vuelve rápido y sencillo.
Si quieres saber si los ataches formarían parte de tu plan de tratamiento, pide información en nuestra sección de ortodoncia invisible.