Tener un implante dental es una solución duradera y cómoda para recuperar una sonrisa completa, pero como cualquier tratamiento, requiere atención y cuidado a largo plazo. Una de las complicaciones que más preocupa a los pacientes es la periimplantitis, una infección que puede comprometer la estabilidad del implante si no se detecta y trata a tiempo. Entender bien qué es y cómo evitarla marca la diferencia entre disfrutar del implante durante décadas o enfrentarse a problemas innecesarios.
¿Qué es exactamente la periimplantitis?
La periimplantitis es una infección inflamatoria de los tejidos que rodean un implante dental, es decir, la encía y el hueso donde está anclado. Su mecanismo es similar al de la periodontitis —la infección que afecta a los dientes naturales—, pero se produce alrededor de la superficie de titanio del implante. Si no se aborda, puede destruir el hueso de soporte progresivamente y acabar provocando la pérdida del implante.
¿Por qué aparece?
La causa principal es la acumulación de placa bacteriana en la zona donde el implante emerge de la encía. Sin embargo, existen factores que aumentan el riesgo de desarrollarla:
- Higiene oral insuficiente o técnica de cepillado incorrecta.
- Antecedentes de periodontitis antes de colocar el implante.
- Consumo de tabaco, que reduce la vascularización del tejido gingival.
- Diabetes mal controlada u otras enfermedades sistémicas.
- No acudir a las revisiones periódicas con el dentista.
Señales de alerta que no debes ignorar
La periimplantitis no siempre duele en sus primeras fases, por lo que conviene estar atento a síntomas como encías enrojecidas o inflamadas alrededor del implante, sangrado al cepillarse o usar hilo dental, sensación de movilidad en la corona y, en algunos casos, supuración o sabor metálico persistente. Ante cualquiera de estas señales, la visita al dentista debe ser inmediata.
Higiene diaria: la primera línea de defensa
La prevención comienza en casa. Cepillar el implante con la misma atención que los dientes naturales —al menos dos veces al día con un cepillo de cabezal pequeño o eléctrico— es fundamental. Además, el uso de hilo dental específico para implantes, cepillos interproximales y un irrigador bucal ayuda a eliminar la placa en zonas de difícil acceso. El dentista indicará cuál es la técnica más adecuada para cada caso.
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Ver clínicasRevisiones profesionales: imprescindibles con implante
Las limpiezas profesionales periódicas permiten retirar el sarro que no es posible eliminar en casa y detectar posibles cambios en el tejido óseo mediante radiografías de control. Con un implante, se recomienda mantener revisiones al menos una vez al año, o con mayor frecuencia si el profesional así lo indica en función del historial del paciente.
Preguntas frecuentes
¿La periimplantitis tiene cura? Sí, especialmente si se detecta en una fase inicial. El tratamiento puede incluir desde una limpieza profunda con instrumental específico hasta intervenciones más complejas si el hueso ya ha cedido. La clave es actuar cuanto antes.
¿Puede aparecer periimplantitis años después de colocar el implante? Absolutamente. La periimplantitis puede desarrollarse en cualquier momento de la vida útil del implante, por eso el seguimiento periódico es tan importante aunque todo parezca ir bien.
¿Todos los pacientes con implante tienen el mismo riesgo? No. Los fumadores, personas con periodontitis previa o enfermedades sistémicas no controladas tienen un riesgo más elevado y deben extremar las precauciones y la frecuencia de sus revisiones.
Si quieres saber más sobre el proceso de colocación y los cuidados asociados, en nuestra página de implantes dentales en Soy Dentaria encontrarás toda la información que necesitas.